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29 agosto, 2013

"Humanos, pero no personas." [Cap. 1]

La Epidemia.


Realmente no sé cómo empezó todo esto, tampoco lo recuerdo todo con claridad, sólo unos cuantos recuerdos, los cuales la mayoría eran borrosos, por lo demás hasta que no llegué a Navac no recuerdo nada con claridad.

20 agosto, 2013

"Humanos, pero no personas." [Prólogo]


Tengo intención de dejar de lado por un tiempo la historia de "Life isn't easy" por falta de ideas, básicamente, así que de momento el blog tirará de esta nueva historia. Perdón por las molestias que esto pueda causaros.
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Prólogo:


"Esta no es una historia típica, tampoco es una historia sobre muertos vivientes, es una historia especial, diferente, pero no una de esas cursiladas sobre romances del mundo sobrenatural, no, esto es una historia de mi día a día, de cómo he aprendido a sobrevivir y en lo que el mundo se ha convertido."

[Esta historia contiene violencia, lenguaje soez e incluso puede que temas adultos, por lo cual no está recomendada para menores de 13 AÑOS, no me responsabilizaré de que los menores a esa edad lean esa clase de temas. Cualquier parecido en cuánto a personas y acontecimientos es pura casualidad, los lugares que aparezcan en esta historia pueden ser tanto reales como ficticios. Espero que disfrutéis de la lectura]


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#Rive

03 febrero, 2013

Life isn't easy. 6.

Después de decir aquella frase, al segundo, Alan comenzó a arrepentirse cada vez más de ello, no sabía por qué había hecho eso, quería demostrar a Ethan que se equivocaba, pero se estaba dando cuenta de que esa no era la mejor manera.
Ethan no apartaba la vista de los brazos y cortes del chico, algo manchados de sangre seca, sin decir palabra alguna, se levantó con cuidado, fue al lavamanos más cercano y humedeció ligeramente un par de pedazos de papel higiénico, después volvió con Alan, volvió a sentarse frente a él y cogió uno de los brazos llenos de cortes.

Alan hizo algo de fuerza contraria, impidiendo que el brazo se moviese ni un mísero milímetro, Ethan susurro:

-Confía en mí, por favor.

Al cabo de unos minutos, Alan cedió y dejó que Ethan cogiese uno de sus brazos y cuidadosamente y con ayuda del papel humedecido, dedicó un buen rato a limpiar toda la sangre de los cortes, después repitió el mismo proceso con el otro brazo y al finalizar, le bajó las mangas, ayudó a Alan a levantarse y con suavidad le abrazó.

Alan no supo como reaccionar ante eso, al principio no hizo nada, se dejó abrazar por Ethan, pero al cabo de un rato, rodeo al chico con sus brazos y escondió la cara en su pecho, pues Ethan era unos quince centímetros más alto que él, no pudo aguantarlo más y comenzó a llorar, llorar todo lo que le había pasado ese día, necesitaba soltarlo todo.
Ethan captó todo lo que pasaba por la mente de Alan y comenzó a acariciar la espalda del bajo, queriendo transmitirle protección.

Cuándo finalmente Alan dejó de llorar y se calmó, Ethan lo sacó de los lavabos y fueron hasta la mesa de la cafetería, recogieron sus mochilas y salieron de allí, al llegar al vestíbulo, vieron que todo el mundo había vuelto a sus clases, Ethan continuó en dirección a la salida sin detenerse.

-¿Qué haces? -preguntó Alan.

-¿No pretenderás volver ahí? ¿Quieres volver a verles la cara aún sabiendo lo que te espera? -le contestó.

Alan negó con la cabeza, pero antes de moverse, sacó su móvil, envió un whatsapp a Chloe avisando de que no le esperase, que se iba ya a casa, y cuándo se aseguró de que lo había leído, guardo el teléfono y se fue con Ethan del instituto.

Fue un trayecto agradable, Ethan se dedicó a preguntarle cosas a Alan, como su edad, sus gustos musicales, sus libros preferidos, cosas así que el chico contestaba al instante, pues aunque no conociese mucho al alto, éste le transmitía una sensación de confianza enorme, y antes de que se diese cuenta ya habían llegado a casa de Alan.

-H-Hemos llegado a mi casa. -dijo tímidamente.

Ethan sonrió y dijo:

-Vivimos relativamente cerca, mi casa está a siete de la tuya, así que cómo ya me he asegurado de que has llegado sano y salvo, me puedo ir con tranquilidad, ya nos veremos mañana. -se dio la vuelta, dispuesto a marcharse, pero volvió a mirar a Alan, sacó un bolígrafo de su bolsillo y dijo- Aquí tienes mi número, cualquier cosa que necesites, LO QUE SEA, ¿entiendes? Me llamas o me mandas un mensaje, que si hace falta salgo en pijama de mi casa a venir a verte.

Alan no supo que decir, se limitó a asentir levemente mientras sus mejillas enrojecían, quería preguntarle a ese chico por qué se estaba preocupando tanto por él, pero antes de que tuviese tiempo de abrir la boca, Ethan le dio un abrazo y se marchó en dirección contraría hacia su casa.

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Después de mucho tiempo sin apenas publicar nada, he vuelto con esta historia, como siempre espero que os haya gustado y lo hayáis disfrutado tanto como yo al escribirlo.
Vuestros comentarios siempre son agradecidos ^^
#Rive

25 noviembre, 2012

Life isn't easy. 5.

-¿Qué? -contestó Alan.

-Que me digas el porqué de ese vómito. -repitió Ethan con un tono frío y serio.

Alan repasó con la mirada a Ethan de arriba a abajo, y de manera cortante contestó:

-No eres nadie para que te lo cuente. Me marcho -y se encaminó de camino a la salida de los baños, pero Ethan le cogió del brazo.

-No pienso dejarte ir hasta que me des una razón, Alan. -y miró fijamente al chico con sus ojos azules.

-Mi historia es larga, no creo que te interese.

-Me interesa, así que siéntate, tenemos dos horas para hablar antes de que se acaben las clases.

Alan volvió a mirar a Ethan y a evaluarlo con la mirada, pensó que no tenía nada a perder, al fin y al cabo, por otra persona más que le odiase en aquél instituto, no le importaba. Se apoyó en la pared y se deslizó hasta llegar al suelo. El otro chico se sentó frente a él.

-Me odio, ¿sabes? No es algo nuevo, todo empezó cuando entré en la ESO, por aquél entonces yo medía 1,60m y pesaba 65 Kg, la gente se metía conmigo, me llamaba gordo, sebo... Tanto fue aquello que perdí mi autoestima en cuestión de dos meses de curso, empecé a perder el apetito por la comida, a veces lo vomitaba y adelgacé 15 kilos, hasta que he llegado a la altura de ahora y mi peso según los médicos, es escaso, pero yo aún así me veo gordo, noto que me sobra peso por todas partes, porque desde los trece años, tengo ese complejo creado.

-Ya veo... ¿Y es sólo por eso por lo que vomitas? -preguntó Ethan en voz baja.

-También me ayuda a sacar toda la mierda, lágrimas y pena que llevo dentro, porque físicamente me odio del todo, me considero feo a más no poder, además, solo soy un trozo de escoria en este mundo.

-Yo no creo que puedas ser tan feo, tienes unos ojos bonitos... -dijo Ethan bajando la voz a medida que decía la frase.

-Es básicamente lo único decente de mi cuerpo. -replicó Alan de forma fría.

El silencio cayó entre los dos chicos, mientras los dos se observaban el uno al otro, la campana del instituto sonó, y miles de alumnos se movilizaron de la cafetería del instituto hacía sus respectivas aulas, para continuar la presentación del curso, cuando todo volvió a quedar en silencio, Alan dijo:

-Por si te lo estás preguntando, sí, soy homosexual, los rumores son ciertos. -cuando acabó de decir la frase, abrió los ojos como platos, ¿por qué le acababa de decir eso a aquél chico?

Ethan esbozó una sonrisa y dijo:

-¿Tu también? No te preocupes, yo también lo soy, pero al ser el nuevo nadie me presta atención. En cuanto a lo de tu autoest...

-¿Que eres qué? -contestó Alan atónito.

-Homosexual, Alan -repitió Ethan- ¿puedo terminar? -el moreno asintió lentamente con la cabeza- En cuanto a lo de autoestima, el único problema que te veo es que te falta amor, y ese amor que te falta te lo dará algún chico, algún día tendrás un príncipe azul que te querrá tal y como eres, y toda esa autoestima que creías perdida, volverá. -acabó esbozando de nuevo una sonrisa.

Alan permaneció en silencio, hasta que lentamente, se subió las mangas de la sudadera hasta los codos, dejando ver sus múltiples y numerosos cortes (algunos de ellos sin cicatrizar aún), miró a Ethan a los ojos, y a punto de estallar en lágrimas dijo:

-Los chicos como yo, no merecen un príncipe azul.
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Espero que os haya gustado y lo hayáis disfrutado, esta historia tiene algunos hechos basados en la vida real, ya sean conversaciones, acciones... Dichos hechos no os serán revelados, obviamente, así que dejo esto como un ejercicio de imaginación.
De nuevo espero que hayáis disfrutado y por favor, comentad vuestra opinión.
Un saludo,

#Rive

28 octubre, 2012

Life isn't easy. 4.

Alan leyó varias veces la nota hasta asimilar por completo su mensaje, después de eso, cogió un lápiz y escribió en el reverso:

"¿Cómo sabes que esa chica me ha insultado?" Y le paso la nota a su compañero.

El chico cogió el papel, lo leyó y esbozo una sonrisa de triunfo, acto seguido arrancó un nuevo pedazo de papel y escribió un corto mensaje, y se lo pasó a Alan:

"Sé leer los labios de la gente. Perdón por la descortesía, mi nombre es Ethan."

Alan repitió la operación de escribir un mensaje en el reverso de la nota:

"Creo que no me hace falta ninguna presentación después del numerito de hace un rato."

Ethan recogió la nota y al acabar de leerla volvió a sonreír la broma de el moreno, empezó a escribir un mensaje, pero la campana sonó en ese momento, así que Alan recogió su mochila del suelo y salió pitando de la clase sin ni siquiera despedirse del rubio.
Al llegar al pasillo vio que Chloe ya le estaba esperando allí, bajaron las escaleras y Alan ya se iba en dirección a la salida pero la chica le tiró del brazo:

-Sé que te he dicho que nos iríamos ahora, pero te voy a obligar a quedarte solo hasta después de la hora de comer, quiero asegurarme de que ingieres algo.

Alan puso mala cara ante aquella proposición pero no le quedó más remedio que aceptarla, así pues caminaron en dirección contraria a la puerta de salida y llegaron a la cafeteria del instituto. Se pusieron en la cola y Chloe cogió una hamburguesa y un refresco, mientras que Alan no cogió más que una manzana y una botella de agua.

-¿Sólo vas a comer eso? -preguntó Chloe, aunque ya conocía la respuesta.

-Sí, y tienes suerte de que vaya a comer alguna cosa -contestó Alan de forma cortante.

Pagaron la comida y se sentaron en una de las mesas más apartadas de allí, el chico empezó a pegar pequeños mordiscos a la manzana y dar sorbitos al agua, a todo esto Chloe lo observaba atentamente mientras comía.
Al cabo de unos diez minutos Alan observa que Ethan está sentado un par de mesas a la izquierda, y además le está observando con una mirada curiosa.

-Voy a lavarme los dientes Chloe.

-¿Qué? Tu nunca te lavas los dient... -pero no pudo acabar la frase porque Alan ya estaba de camino a los lavabos, y Chloe sabía perfectamente lo que iba a hacer.

Pero la chica no se dio cuenta de que Ethan se había levantado y seguía a Alan a una cierta distancia. El moreno entró en el baño y se cerró en uno de los cubículos, y nada más echar el pestillo la primera arcada le vino, cayó de rodillas enfrente de la taza con las manos apoyadas en ella, las arcadas se sucedían una tras otra hasta que al final vomitó lo poco que había comido. Después de relajarse y que todo su organismo volviese a un estado "normal", Alan salió del cubículo y se enjuagó la boca y mojó la cara, metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó un chicle de menta para combatir el posible mal olor de aliento.

Pero no se dio cuenta de que cierto chico rubio ceniza le había estado observando durante todo ese período de tiempo, Alan miró fijamente a los ojos de Ethan y este dijo:

-¿Por qué lo has hecho?
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Sé que este capítulo es más corto que los anteriores, pero también es un poco más intenso, así que en cierta manera se "equilibra", espero que lo hayáis disfrutado, y no olvidéis dejarme vuestra opinión en los comentarios.

#Rive

26 octubre, 2012

Life isn't easy. 3.

Estaba temblando, entre los brazos de Chloe, rodeado por su amiga. Pero Alan sentía que el mundo se le caía encima, su vida se desmoronaba ante él y no podía hacer nada para evitarlo. Quería gritar, deshacerse de ese nudo en la garganta, y empezó a morderse los puños.

-¡Alan! ¡ALAN! -gritó Chloe cuándo vio que de tanto mordisco comenzaban a sangrar los puños del chico.

El chico ahogó los gritos contra sus puños, y así, al cabo de un rato, empezó a calmarse, tan sólo sollozaba de forma silenciosa.
¿Qué pasaría ahora? ¿Se dedicaría Samantha a explicarle a todo el mundo lo que había descubierto? ¿Y si sus padres se enteran? Eso supondría el fin de la "vida" de Alan.

-¿Quieres que nos vayamos a mi casa? No tienes porque entrar al instituto -preguntó la chica de forma cariñosa.

Alan negó con la cabeza, y con algo de esfuerzo debido a que sus músculos estaban algo agarrotados se levantó del suelo, se quitó la tierra de la ropa, saco un paquete de tabaco y un mechero.

-Un cigarrillo y entramos, Chloe -dijo mientras encendía el cigarro.

Fumó despacio y sin prisa alguna, disfrutando de la calma que sentía cada vez que expulsaba el humo de su cuerpo, sentía que eso, aunque lo matase, le hacía sentirse vivo. Que irónico todo.
Al acabar, tiró la colilla al suelo y la apagó, recogió su mochila del suelo y comenzó a caminar con lentitud hacia el edificio.

Chloe siguió al chico, el patio estaba vacío, obviamente todo el mundo ya debía de estar mirando las listas y sentándose en sus nuevas clases, habían transcurrido diez largos minutos.

Entraron al instituto, echaron una mirada rápida a las listas y vieron que sus clases eran adyacentes, así que los dos subieron hasta el tercer piso, Alan iba a entrar a su aula pero Chloe le cogió del brazo:

-Por favor, aguanta, sólo son dos horas, tras eso, saldremos pitando de aquí.

Alan asintió y abrió la puerta del aula y entró, el profesor se le quedó mirando fijamente y dijo con cierto tono de desprecio:

-¿Su nombre?

-Alan, señor.

-Siéntese en el único sitio que queda disponible, caballero -y señaló un pupitre al final del aula, Alan miró en la dirección que señalaba y vio a su compañero de pupitre.

Era un chico alto (o eso pudo apreciar), su cabello era rubio ceniza y sus ojos de un azul muy parecido al del mar, los cuales le miraban fijamente, era de rasgos finos y, a su parecer, a Alan le pareció muy atractivo. El chico en cuestión vestía de manera semejante a Alan: una sudadera de color negro, unos tejanos bastante gastados y rasgados, y unas Converse de color azul marino.

-¿Cuánto debemos esperar para que se siente? -dijo el profesor de manera impaciente.

Alan miró al profesor y se sonrojó un poco a causa de la vergüenza y reprimenda, así que avanzó lentamente hacía el pupitre, con tal mala suerte de pasar por al lado de Samantha. La rubia le hizo la zancadilla a Alan y el chico cayó de bruces al suelo, lo cuál provocó las risas de todos sus compañeros.

-¡Caballero! ¿Se encuentra bien? -exclamó el profesor, a lo que Alan asintió debilmente con la cabeza.

Se levantó del suelo con algo de esfuerzo y Samantha susurró algo que solo podían escuchar ellos dos:

-Ten cuidado y no te resbales con el aceite, marica.

Alan le echó una mirada fulminante y en un par de pasos rápidos se plantó en el pupitre y se sentó, miró un momento a su compañero de pupitre y este le dedicó una tímida sonrisa.

-Muy bien, como iba diciendo antes de la interrupción y singular actuación del señor Alan, este curso...

Alan desconectó totalmente de la realidad, encendió su MP4 y puso la música a un volumen que sólo él podía escuchar. Estuvo así un buen rato hasta que un codazo del oji-azul le sacó de su mundo y le hizo volver a la realidad, y vio que delante suyo había una pequeña nota, que escrita con una caligrafía muy bonita decía:

"¿Por qué esa chica te ha tirado al suelo y te ha insultado?"
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Como siempre digo, espero que os haya gustado, y por favor dejad vuestros comentarios y opiniones para saber que cosas corregir o donde mejorar :)
#Rive

23 septiembre, 2012

Life isn't easy. 2.

Comenzamos a caminar en dirección al instituto, me gustaba caminar con Chloe porque era de esas personas que no necesitan estar constantemente hablando contigo, los silencios con ella son muy cómodos.

Al cabo de diez minutos llegaron a la verja del instituto. No era un lugar muy grande, tenía tres plantas y sólo podía albergar unos quinientos estudiantes, lo cual era mucho para ser un instituto de pueblo, pero poco comparado con los institutos de ciudad.

Alan guardó los auriculares en el bolsillo de la sudadera y metió las manos. Él y Chloe cruzaron el patio a paso ligero, no por miedo a que nadie les atacase, sino porque eran considerados los "raritos" del instituto. 

A unos cinco metros de la puerta del edificio alguien le pegó un empujón a Alan, éste se giró para ver quién había sido y se encontró con un chico de un metro noventa, rubio, ojos oscuros, musculoso y vestido con ropa muy cara. No podía ser otra persona que Claus.

-Aparta, imbécil -dijo.

Alan bajó la mirada y se apartó del camino del enorme chico, pero Chloe avanzó y se plantó en medio de la puerta.

-¿Y si a mi no me da la gana de que pases? -dijo ella con aire desafiante.

-Pues... Eh... Yo... -Claus se había quedado algo sorprendido por la actitud de la chica.

-Entonces yo te daré una bofetada, vagabunda -dijo una voz femenina detrás del alto chico.

Tras de Claus apareció una chica alta y delgada, pelo rubio largo y ondulado, facciones faciales perfectas, vestimenta semejante a la de Claus en cuanto a calidad y precio. La rubia mostraba una sonrisa burlona.

-No te metas en esto Samantha -dijo Chloe, sin abandonar su posición desafiante.

-Me meteré si me sale de las narices, perroflauta asquerosa -contestó la rubia.

Alan levantó la cabeza de golpe y miró fijamente a Samantha.

-N-no le digas e-eso... -susurró.

-¿Has dicho algo enano? -dijo ella.

-Q-que n-no te metas c-con e-ella...

-¿Es que acaso prefieres que me meta contigo, maricón? -soltó Samantha con tono burlón- ¿Por cuánto dices que cobras la mamada?

Alan abrió los ojos como platos y su expresión tomó un tono de miedo ante esa frase.

-Oh... ¿Es que te he descubierto? No es difícil, pierdes más aceite que un coche viejo, marica.

Lo siguiente que pasó a continuación fue muy rápido: Claus estalló en carcajadas, Samantha se quedó mirando fijamente a Alan, éste salió a correr en dirección contraria a ellos. Y Chloe le dio un bofetón a Samantha antes de salir corriendo tras de Alan.

Alan no lo podía creer, pensaba que nadie encontraría nunca su cuenta de Twitter o Tumblr, donde era él mismo abiertamente y sin que nadie le juzgase, pero fue inocente, mucho, se confió  y ahora le acaban de hacer daño, y lo peor es que Samantha se lo contará a todo el instituto.

Él nunca había sido de los "populares", siempre había sido ignorado y nadie le decía nada, pero si difundían que era homosexual... Iba a ser su fin... Su pueblo siempre había sido muy homófobico y no aceptaban nada que fuese raro en lo más mínimo.

Llegó a la otra punta del patio, entre unos árboles, y ya no pudo aguantar más, cayó al suelo y estalló en lágrimas. Chloe llegó unos segundos más tarde y le abrazo, repitiendo una y otra vez "Tranquilo, pequeño, todo saldrá bien".

Pero él sabía que eso no podía salir bien.

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En fin, este ha sido el segundo capítulo, a mi no me termina de convencer mucho la escena de la "pelea", pero espero que al menos vosotros lo disfrutéis y tal :3
#Rive