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25 noviembre, 2012

Life isn't easy. 5.

-¿Qué? -contestó Alan.

-Que me digas el porqué de ese vómito. -repitió Ethan con un tono frío y serio.

Alan repasó con la mirada a Ethan de arriba a abajo, y de manera cortante contestó:

-No eres nadie para que te lo cuente. Me marcho -y se encaminó de camino a la salida de los baños, pero Ethan le cogió del brazo.

-No pienso dejarte ir hasta que me des una razón, Alan. -y miró fijamente al chico con sus ojos azules.

-Mi historia es larga, no creo que te interese.

-Me interesa, así que siéntate, tenemos dos horas para hablar antes de que se acaben las clases.

Alan volvió a mirar a Ethan y a evaluarlo con la mirada, pensó que no tenía nada a perder, al fin y al cabo, por otra persona más que le odiase en aquél instituto, no le importaba. Se apoyó en la pared y se deslizó hasta llegar al suelo. El otro chico se sentó frente a él.

-Me odio, ¿sabes? No es algo nuevo, todo empezó cuando entré en la ESO, por aquél entonces yo medía 1,60m y pesaba 65 Kg, la gente se metía conmigo, me llamaba gordo, sebo... Tanto fue aquello que perdí mi autoestima en cuestión de dos meses de curso, empecé a perder el apetito por la comida, a veces lo vomitaba y adelgacé 15 kilos, hasta que he llegado a la altura de ahora y mi peso según los médicos, es escaso, pero yo aún así me veo gordo, noto que me sobra peso por todas partes, porque desde los trece años, tengo ese complejo creado.

-Ya veo... ¿Y es sólo por eso por lo que vomitas? -preguntó Ethan en voz baja.

-También me ayuda a sacar toda la mierda, lágrimas y pena que llevo dentro, porque físicamente me odio del todo, me considero feo a más no poder, además, solo soy un trozo de escoria en este mundo.

-Yo no creo que puedas ser tan feo, tienes unos ojos bonitos... -dijo Ethan bajando la voz a medida que decía la frase.

-Es básicamente lo único decente de mi cuerpo. -replicó Alan de forma fría.

El silencio cayó entre los dos chicos, mientras los dos se observaban el uno al otro, la campana del instituto sonó, y miles de alumnos se movilizaron de la cafetería del instituto hacía sus respectivas aulas, para continuar la presentación del curso, cuando todo volvió a quedar en silencio, Alan dijo:

-Por si te lo estás preguntando, sí, soy homosexual, los rumores son ciertos. -cuando acabó de decir la frase, abrió los ojos como platos, ¿por qué le acababa de decir eso a aquél chico?

Ethan esbozó una sonrisa y dijo:

-¿Tu también? No te preocupes, yo también lo soy, pero al ser el nuevo nadie me presta atención. En cuanto a lo de tu autoest...

-¿Que eres qué? -contestó Alan atónito.

-Homosexual, Alan -repitió Ethan- ¿puedo terminar? -el moreno asintió lentamente con la cabeza- En cuanto a lo de autoestima, el único problema que te veo es que te falta amor, y ese amor que te falta te lo dará algún chico, algún día tendrás un príncipe azul que te querrá tal y como eres, y toda esa autoestima que creías perdida, volverá. -acabó esbozando de nuevo una sonrisa.

Alan permaneció en silencio, hasta que lentamente, se subió las mangas de la sudadera hasta los codos, dejando ver sus múltiples y numerosos cortes (algunos de ellos sin cicatrizar aún), miró a Ethan a los ojos, y a punto de estallar en lágrimas dijo:

-Los chicos como yo, no merecen un príncipe azul.
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Espero que os haya gustado y lo hayáis disfrutado, esta historia tiene algunos hechos basados en la vida real, ya sean conversaciones, acciones... Dichos hechos no os serán revelados, obviamente, así que dejo esto como un ejercicio de imaginación.
De nuevo espero que hayáis disfrutado y por favor, comentad vuestra opinión.
Un saludo,

#Rive

28 octubre, 2012

Life isn't easy. 4.

Alan leyó varias veces la nota hasta asimilar por completo su mensaje, después de eso, cogió un lápiz y escribió en el reverso:

"¿Cómo sabes que esa chica me ha insultado?" Y le paso la nota a su compañero.

El chico cogió el papel, lo leyó y esbozo una sonrisa de triunfo, acto seguido arrancó un nuevo pedazo de papel y escribió un corto mensaje, y se lo pasó a Alan:

"Sé leer los labios de la gente. Perdón por la descortesía, mi nombre es Ethan."

Alan repitió la operación de escribir un mensaje en el reverso de la nota:

"Creo que no me hace falta ninguna presentación después del numerito de hace un rato."

Ethan recogió la nota y al acabar de leerla volvió a sonreír la broma de el moreno, empezó a escribir un mensaje, pero la campana sonó en ese momento, así que Alan recogió su mochila del suelo y salió pitando de la clase sin ni siquiera despedirse del rubio.
Al llegar al pasillo vio que Chloe ya le estaba esperando allí, bajaron las escaleras y Alan ya se iba en dirección a la salida pero la chica le tiró del brazo:

-Sé que te he dicho que nos iríamos ahora, pero te voy a obligar a quedarte solo hasta después de la hora de comer, quiero asegurarme de que ingieres algo.

Alan puso mala cara ante aquella proposición pero no le quedó más remedio que aceptarla, así pues caminaron en dirección contraria a la puerta de salida y llegaron a la cafeteria del instituto. Se pusieron en la cola y Chloe cogió una hamburguesa y un refresco, mientras que Alan no cogió más que una manzana y una botella de agua.

-¿Sólo vas a comer eso? -preguntó Chloe, aunque ya conocía la respuesta.

-Sí, y tienes suerte de que vaya a comer alguna cosa -contestó Alan de forma cortante.

Pagaron la comida y se sentaron en una de las mesas más apartadas de allí, el chico empezó a pegar pequeños mordiscos a la manzana y dar sorbitos al agua, a todo esto Chloe lo observaba atentamente mientras comía.
Al cabo de unos diez minutos Alan observa que Ethan está sentado un par de mesas a la izquierda, y además le está observando con una mirada curiosa.

-Voy a lavarme los dientes Chloe.

-¿Qué? Tu nunca te lavas los dient... -pero no pudo acabar la frase porque Alan ya estaba de camino a los lavabos, y Chloe sabía perfectamente lo que iba a hacer.

Pero la chica no se dio cuenta de que Ethan se había levantado y seguía a Alan a una cierta distancia. El moreno entró en el baño y se cerró en uno de los cubículos, y nada más echar el pestillo la primera arcada le vino, cayó de rodillas enfrente de la taza con las manos apoyadas en ella, las arcadas se sucedían una tras otra hasta que al final vomitó lo poco que había comido. Después de relajarse y que todo su organismo volviese a un estado "normal", Alan salió del cubículo y se enjuagó la boca y mojó la cara, metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó un chicle de menta para combatir el posible mal olor de aliento.

Pero no se dio cuenta de que cierto chico rubio ceniza le había estado observando durante todo ese período de tiempo, Alan miró fijamente a los ojos de Ethan y este dijo:

-¿Por qué lo has hecho?
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Sé que este capítulo es más corto que los anteriores, pero también es un poco más intenso, así que en cierta manera se "equilibra", espero que lo hayáis disfrutado, y no olvidéis dejarme vuestra opinión en los comentarios.

#Rive

26 octubre, 2012

Life isn't easy. 3.

Estaba temblando, entre los brazos de Chloe, rodeado por su amiga. Pero Alan sentía que el mundo se le caía encima, su vida se desmoronaba ante él y no podía hacer nada para evitarlo. Quería gritar, deshacerse de ese nudo en la garganta, y empezó a morderse los puños.

-¡Alan! ¡ALAN! -gritó Chloe cuándo vio que de tanto mordisco comenzaban a sangrar los puños del chico.

El chico ahogó los gritos contra sus puños, y así, al cabo de un rato, empezó a calmarse, tan sólo sollozaba de forma silenciosa.
¿Qué pasaría ahora? ¿Se dedicaría Samantha a explicarle a todo el mundo lo que había descubierto? ¿Y si sus padres se enteran? Eso supondría el fin de la "vida" de Alan.

-¿Quieres que nos vayamos a mi casa? No tienes porque entrar al instituto -preguntó la chica de forma cariñosa.

Alan negó con la cabeza, y con algo de esfuerzo debido a que sus músculos estaban algo agarrotados se levantó del suelo, se quitó la tierra de la ropa, saco un paquete de tabaco y un mechero.

-Un cigarrillo y entramos, Chloe -dijo mientras encendía el cigarro.

Fumó despacio y sin prisa alguna, disfrutando de la calma que sentía cada vez que expulsaba el humo de su cuerpo, sentía que eso, aunque lo matase, le hacía sentirse vivo. Que irónico todo.
Al acabar, tiró la colilla al suelo y la apagó, recogió su mochila del suelo y comenzó a caminar con lentitud hacia el edificio.

Chloe siguió al chico, el patio estaba vacío, obviamente todo el mundo ya debía de estar mirando las listas y sentándose en sus nuevas clases, habían transcurrido diez largos minutos.

Entraron al instituto, echaron una mirada rápida a las listas y vieron que sus clases eran adyacentes, así que los dos subieron hasta el tercer piso, Alan iba a entrar a su aula pero Chloe le cogió del brazo:

-Por favor, aguanta, sólo son dos horas, tras eso, saldremos pitando de aquí.

Alan asintió y abrió la puerta del aula y entró, el profesor se le quedó mirando fijamente y dijo con cierto tono de desprecio:

-¿Su nombre?

-Alan, señor.

-Siéntese en el único sitio que queda disponible, caballero -y señaló un pupitre al final del aula, Alan miró en la dirección que señalaba y vio a su compañero de pupitre.

Era un chico alto (o eso pudo apreciar), su cabello era rubio ceniza y sus ojos de un azul muy parecido al del mar, los cuales le miraban fijamente, era de rasgos finos y, a su parecer, a Alan le pareció muy atractivo. El chico en cuestión vestía de manera semejante a Alan: una sudadera de color negro, unos tejanos bastante gastados y rasgados, y unas Converse de color azul marino.

-¿Cuánto debemos esperar para que se siente? -dijo el profesor de manera impaciente.

Alan miró al profesor y se sonrojó un poco a causa de la vergüenza y reprimenda, así que avanzó lentamente hacía el pupitre, con tal mala suerte de pasar por al lado de Samantha. La rubia le hizo la zancadilla a Alan y el chico cayó de bruces al suelo, lo cuál provocó las risas de todos sus compañeros.

-¡Caballero! ¿Se encuentra bien? -exclamó el profesor, a lo que Alan asintió debilmente con la cabeza.

Se levantó del suelo con algo de esfuerzo y Samantha susurró algo que solo podían escuchar ellos dos:

-Ten cuidado y no te resbales con el aceite, marica.

Alan le echó una mirada fulminante y en un par de pasos rápidos se plantó en el pupitre y se sentó, miró un momento a su compañero de pupitre y este le dedicó una tímida sonrisa.

-Muy bien, como iba diciendo antes de la interrupción y singular actuación del señor Alan, este curso...

Alan desconectó totalmente de la realidad, encendió su MP4 y puso la música a un volumen que sólo él podía escuchar. Estuvo así un buen rato hasta que un codazo del oji-azul le sacó de su mundo y le hizo volver a la realidad, y vio que delante suyo había una pequeña nota, que escrita con una caligrafía muy bonita decía:

"¿Por qué esa chica te ha tirado al suelo y te ha insultado?"
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Como siempre digo, espero que os haya gustado, y por favor dejad vuestros comentarios y opiniones para saber que cosas corregir o donde mejorar :)
#Rive

23 septiembre, 2012

Life isn't easy. 2.

Comenzamos a caminar en dirección al instituto, me gustaba caminar con Chloe porque era de esas personas que no necesitan estar constantemente hablando contigo, los silencios con ella son muy cómodos.

Al cabo de diez minutos llegaron a la verja del instituto. No era un lugar muy grande, tenía tres plantas y sólo podía albergar unos quinientos estudiantes, lo cual era mucho para ser un instituto de pueblo, pero poco comparado con los institutos de ciudad.

Alan guardó los auriculares en el bolsillo de la sudadera y metió las manos. Él y Chloe cruzaron el patio a paso ligero, no por miedo a que nadie les atacase, sino porque eran considerados los "raritos" del instituto. 

A unos cinco metros de la puerta del edificio alguien le pegó un empujón a Alan, éste se giró para ver quién había sido y se encontró con un chico de un metro noventa, rubio, ojos oscuros, musculoso y vestido con ropa muy cara. No podía ser otra persona que Claus.

-Aparta, imbécil -dijo.

Alan bajó la mirada y se apartó del camino del enorme chico, pero Chloe avanzó y se plantó en medio de la puerta.

-¿Y si a mi no me da la gana de que pases? -dijo ella con aire desafiante.

-Pues... Eh... Yo... -Claus se había quedado algo sorprendido por la actitud de la chica.

-Entonces yo te daré una bofetada, vagabunda -dijo una voz femenina detrás del alto chico.

Tras de Claus apareció una chica alta y delgada, pelo rubio largo y ondulado, facciones faciales perfectas, vestimenta semejante a la de Claus en cuanto a calidad y precio. La rubia mostraba una sonrisa burlona.

-No te metas en esto Samantha -dijo Chloe, sin abandonar su posición desafiante.

-Me meteré si me sale de las narices, perroflauta asquerosa -contestó la rubia.

Alan levantó la cabeza de golpe y miró fijamente a Samantha.

-N-no le digas e-eso... -susurró.

-¿Has dicho algo enano? -dijo ella.

-Q-que n-no te metas c-con e-ella...

-¿Es que acaso prefieres que me meta contigo, maricón? -soltó Samantha con tono burlón- ¿Por cuánto dices que cobras la mamada?

Alan abrió los ojos como platos y su expresión tomó un tono de miedo ante esa frase.

-Oh... ¿Es que te he descubierto? No es difícil, pierdes más aceite que un coche viejo, marica.

Lo siguiente que pasó a continuación fue muy rápido: Claus estalló en carcajadas, Samantha se quedó mirando fijamente a Alan, éste salió a correr en dirección contraria a ellos. Y Chloe le dio un bofetón a Samantha antes de salir corriendo tras de Alan.

Alan no lo podía creer, pensaba que nadie encontraría nunca su cuenta de Twitter o Tumblr, donde era él mismo abiertamente y sin que nadie le juzgase, pero fue inocente, mucho, se confió  y ahora le acaban de hacer daño, y lo peor es que Samantha se lo contará a todo el instituto.

Él nunca había sido de los "populares", siempre había sido ignorado y nadie le decía nada, pero si difundían que era homosexual... Iba a ser su fin... Su pueblo siempre había sido muy homófobico y no aceptaban nada que fuese raro en lo más mínimo.

Llegó a la otra punta del patio, entre unos árboles, y ya no pudo aguantar más, cayó al suelo y estalló en lágrimas. Chloe llegó unos segundos más tarde y le abrazo, repitiendo una y otra vez "Tranquilo, pequeño, todo saldrá bien".

Pero él sabía que eso no podía salir bien.

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En fin, este ha sido el segundo capítulo, a mi no me termina de convencer mucho la escena de la "pelea", pero espero que al menos vosotros lo disfrutéis y tal :3
#Rive

Life isn't easy. 1.

"Un corte. Otro corte más. Este era el tercer corte que se hacía en el brazo, la sangre empezó a salir de las heridas que se había hecho con esas tijeras. Ah, sus queridas y antiguas tijeras, culpables de la mayoría de heridas de sus brazos. En realidad le hacía mucho daño todo aquello, pero esa sensación la disfrutaba, le gustaba, le hacía sentirse vivo y era lo único que podía controlar en su vida.
Tiro las tijeras a un lado y empezó a hacer presión sobre las heridas, al cabo de un rato dejaron de sangrar, cuando la sangre coaguló lo suficiente, se bajo las mangas de la camiseta, lavó las tijeras y sus manos y salió del cuarto de baño, sin hacer ningún ruido. "

El despertador rompió su sueño y abrir con pesadez sus ojos, parpadeó varias veces para acostumbrarse a la semioscuridad de su habitación y apagó el dichoso cacharro. Se sentó de piernas cruzadas en su cama y miró que hora era.

Las siete de la mañana, era el primer día de Bachillerato, ahora lo recordaba, por eso fue anoche a las cuatro de la madrugada al cuarto de baño, estaba demasiado nervioso y se sentía fatal consigo mismo. Miró las mangas de la camiseta, que le llegaban hasta las puntas de los dedos, y se percató de que se habían manchado ligeramente de sangre, no importaba, se las llevaría a Chloe y ella las lavaría, así no tenia que darle explicaciones a sus padres.

Fue al cuarto de baño, se dio una rápida ducha simplemente para peinarse bien su preciado y moreno flequillo, el cual le llegaba hasta los ojos. Salió de la ducha y se miró al espejo: se le empezaban a marcar las costillas, pero aun así él sentía que le sobraba peso. No se acababa de sentir bien con su cuerpo.

Se puso ropa interior limpia y volvió a su cuarto, abrió la ventana y la cerró de inmediato por el frío. Acababa de empezar Septiembre y ya hacía mucho frío, así que se puso una sudadera azul que le iba grande, unos pitillos negros y unas Vans de color parecido a la sudadera, abrió uno de los cajones de la mesita de noche y cogió un gorro de color blanco, se lo puso y se volvió a mirar al espejo. Era uno de los escasos puntos buenos que tenía, le quedaban bien los gorros.

Abrió la mochila del instituto, metió la camiseta con manchas de sangre, se colgó la mochila al hombro y bajó las escaleras, su madre le esperaba en la cocina con un par de tostadas y un zumo de naranja.

-Alan, ¿quieres desay...

-No, paso, ya me dará algo Chloe de camino al instituto -le cortó el chico.

-Está bien... No te retrases a la hora de volver -contestó ella.

-Si mamá -dijo Alan cerrando la puerta tras de si.

Saco sus auriculares y se los encasquetó en las orejas, bajo el gorro, puso el aleatorio de su móvil y comenzó a sonar "Monument" de ADTR, buena canción para comenzar el día.
Caminó unas cuántas calles repletas de casas unifamiliares y allí en la esquina, sentada en un banco con un abrigo negro, guantes cortados por los dedos, unas Converse verdes muy características y sus cascos en las orejas, estaba Chloe.

-Buenos días -dijo Alan.

Chloe se quitó los cascos, miró a Alan a los ojos y dijo:
-Buenas, enano.

-¡Eh! Que no soy tan bajo, mido un metro setenta -dijo molesto el chico.

-Lo sé, pero como yo y la mayoría de gente medimos más que tu, eres un enano -contestó ella.

-Te he traído una camiseta para que me la laves -y Alan sacó de su mochila la camiseta.

-¿Otra vez? ¿Cuántos han sido? -dijo Chloe mientras observaba las largas mangas de la prenda.

-Solamente tres...

-En fin, menos mal que vivo sola, sino ya me dirás tu quién te iba a lavar las manchas de sangre... -y guardó la camiseta en su mochila- Esta tarde tendremos que hablar Alan.

-Ya, de momento vamos camino del instituto que no me apetece llegar tarde a esa cárcel.

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Me apetecía escribir esto, sí durará unos cuántos capítulos, y sí, sé que tengo Carbón y Mar en pausa, pero es que con esa historia no me llega ninguna idea nueva, así que subo esto.
Supongo que refleja bastante bien la vida de algunas personas, espero que lo disfrutéis.
#Rive.


10 julio, 2012

¿Vida? No la necesito.


Hola.

Si estás leyendo esta carta supongo que habrás escuchado el disparo, y delante de ti está mi cuerpo agarrado a una pistola, sin vida y con una bala incrustada en la cabeza, no te preocupes, no me ha matado un psicópata, ha sido todo un suicidio, un acto voluntario.

¿Por qué? No merezco la vida.

Te pido por favor que te calmes y salgas de esta habitación, siéntate en algún lugar tranquilo, respira hasta calmarte y lee con atención.
Sabrás que siempre he aparentado ser el chico más fuerte, el típico “cabrón” de instituto, ese que siempre hace bullying a los que son más pequeños que él, pero tan solo es la apariencia física, ya que por dentro sufro muchísimo, se podría decir que por dentro estoy muerto.

Todo empezó a mis diez años, en un parque, un chico de quince años se me acercó y me dio un empujón, me gritó que me había visto mirarle varias veces, que si tenía algún tipo de problema me enfrentase a él y le dijese las cosas a la cara, yo no podía responder, estaba atemorizado. El chico siguió gritándome, dándome empujones, se cargó a patadas contra mí. Cuándo se cansó de pegarme, el chico se marchó y me dejó en el suelo, llorando y repleto de magulladuras.

Cuando llegué a casa mis padres me preguntaron que me había pasado, pero nunca les dije nada, ni a ellos ni a ninguno de mis conocidos, guardé esa experiencia en mis adentros y la guardé bajo llave. Desde entonces viví con ese trauma infantil, hasta que unos meses más tarde mi padre me volvió a preguntar que me pasó aquella tarde, yo no contesté, mi padre insistió, yo seguí negándome a hablar. Entonces mi padre estalló de la ira que sentía y me dio un bofetón.
La imagen de mi padre con la cara desfigurada por la rabia, abofeteándome, mi madre llorando detrás suyo, ese conjunto de imágenes se me quedó grabado en la mente, tatuado en mis recuerdos, algo que no he olvidado en mi corta vida.

Esas dos cosas me hicieron cambiar muchísimo, decidí que no permitiría que nadie más me hiciese daño, cerré mi corazón y mente, y me convertí en el ser más despreciable y odiado por la sociedad. Quizá no era la solución maltratar a mis conocidos, pero era la única manera de que yo me sintiese con vida. He sido un ser que se ha aferrado a la única vía que le permitía sentirse vivo, sin importarle los medios que hubiese que utilizar ni los daños que ocasionaría, mientras que esa acción me permitiese sentirme vivo, haría lo que sea.

Y ahora mírame, muerto de un disparo, un suicidio porque siento que el mundo no necesita mi existencia, sé que mi muerte os ocasionará llantos, dolor y sufrimiento, pero al cabo de unos meses todos me habréis olvidado y volveréis a vuestras monótonas vidas y yo quedaré como un recuerdo distante.

No me arrepiento de la decisión de haberme quitado la vida, sé que en realidad esto mejorará la de mucha gente, he quitado esa pesada carga que había en vuestras espaldas.
Adiós mundo.

Esta historia es totalmente ficticia y sin ningún parecido con la realidad, basada en el poder de la imaginación, mi única intención con esto es concienciar a la sociedad de que, aunque haya cosas que ignoremos o no las conozcamos, esas cosas existen y no deben de ser ignoradas.
Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.

22 mayo, 2012

Vacío.


La muerte no es más que un sueño y un olvido.
Mahatma Gandhi (1869-1948)
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Mis piernas no paraban de moverse, izquierda, derecha, izquierda, derecha. Estaba agotado pero aún así no paraba, intentaba respirar, aunque me era un enorme esfuerzo dar cada paso.

Llevaba recorridos algo más de tres kilómetros, era noche cerrada y las estrellas y la luna iluminaban el cielo y parte del bosque, no sabía porqué corría, ni de qué huía, simplemente no podía parar. La temperatura empezaba a bajar gradualmente y empezaba a notar el olor a sal en el aire que chocaba contra mi cara surcada de lágrimas, no me había dado cuenta de que había empezado a llorar, prácticamente no  me daba cuenta de nada de lo que estaba haciendo mi cuerpo.

El bosque desapareció de repente y dio paso a un pequeño prado que acababa en acantilado, desde dónde empezaba el mar. ¿Allí es dónde quería llegar? ¿Aquí me quería traer mi mente y mi cuerpo? En mi cabeza había dos hipótesis y me daba miedo pensar en la segunda.

Caí de rodillas al suelo y me llevé las manos a la cabeza, agarrándola como si fuese a estallar, empezaron a surgir recuerdos de mi vida entera, sonidos que me habían acompañado en mis veinte años de vida. Empecé a llorar otra vez, mi respiración se cortaba, me abracé los hombros, tumbado en el suelo, totalmente desconsolado y con miedo. Con mucho miedo.

Las frases que le había dicho a mi amigo aún retumbaban en mi cabeza:

-¡Pero es que yo ya he perdido la esperanza! ¡Nadie se preocupa por mí, nadie me quiere! ¡Estoy al margen del mundo! ¡No soy más que un muñeco sin corazón capaz de hacer sonreír a los demás! ¡Nunca veo lo mal que estoy por dentro! 


En ese momento no había pensado en el dolor que esto causaría a mi amigo, lo único que hice fue salir corriendo de su casa y llegar hasta aquí, El Acantilado.

Y yo lo único que sentía, si se le puede llamar así, era un gran vacío, sólo eso, nada más. Me sentía sin vida, quería quitarme esa sensación de encima cuanto antes mejor, pero no podía, me estaba hundiendo y no había nadie que me ayudase a reflotar.

Había empezado a gritar mientras lloraba y no me dí cuenta de que alguien me estaba estrechando en un abrazo, no le dí importancia de a quién era y empecé a sollozar en su hombro. Ese alguien me dijo una única frase:

-No llores más. A mi me importas.

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Relato totalmente ficticio escrito a partir de la BSO de Final Fantasy X.
Un abrazo:
XaviRP#

09 marzo, 2012

¿Realidad? No, gracias.

Tú, si tú, te voy a hacer una sencilla pregunta, muy fácil de responder: ¿A ti te gusta leer?
Piensa bien la respuesta, tómate tu tiempo, quiero que reflexiones sobre lo que me quieres contestar. Si yo ahora te enseñase un libro, ¿Tú qué verías? Seguramente me responderias que un libro, diciéndome su titulo. Pero yo no veo eso.

Si yo miro un libro, veo un nuevo mundo, con millones de lugares y rincones para descubrir y explorar, un lugar dónde quizá la magia sea lo natural, dónde pueda respirar el olor de las flores, dónde compartir mi angustia y mis ansias de libertad con esos personajes que, según muchas personas, son inexistentes. Puedes ser irreales, imaginarios, pero ellos han llegado a compartir mis ansias, las cosas que me hacían daño, he llorado con ellos y por culpa de ellos, y quizá, incluso de alguno puedas llegar a enamorarte.

Así que si ya has reflexionado tu respuesta, dime: ¿Tú que ves en un libro?

02 marzo, 2012

Empezar de cero, cada día.

El sonido de unas pesadas cortinas se oye de fondo en la habitación y una luz cegadora me obliga a abrir con pesadez y lentitud los párpados. Todo lo que veo a mi alrededor es totalmente blanco, así que he de pestañear varias veces para que mi vista se acostumbre a este exceso de luz.
Cuando la vista consigue identificar formas y colores, miro a mi alrededor, y puedo observar que estoy en una habitación totalmente blanca, a excepción de un par de cuadros que algún pintor dibujó un día que andaba falto de inspiración.

De repente mi oído escucha una serie de pitidos y sonidos de máquinas, y noto un ligero dolor en el antebrazo derecho, dirijo mi mirada a ese punto y lo que observo me horroriza: de mi brazo sale una aguja que me inyecta una sustancia via intravenosa, los pitidos de las maquinas en realidad son una delgada linea con ondulaciones, intento moverme, pero no puedo, noto que estoy amarrado a esta cama, y entonces me doy cuenta de dónde estoy, en el hospital. Frente de mí hay un espejo de cuerpo entero, dónde veo reflejado un chico de pelo castaño y ojos de color miel que me mira con un tono curioso en sus ojos, observo que tiene una venda que le rodea parte de la cabeza, ¿quién será ese chico?

La persona que ha dejado que la luz entrase se trata de una mujer de unos cuarenta años, con el pelo de un tono cobrizo y una cara surcada de arrugas para ser tan joven, viste una bata blanca y unos pantalones del mismo tono, mete sus manos en los bolsillos y me mira de arriba a abajo.

-Veo que ya has despertado Ignasi, - dice en con una voz tranquila, ¿quien es ese tal Ignasi? - ¿has pasado una buena noche?

Como seguramente no esté hablando conmigo, no respondo a la pregunta que ha hecho, entonces la mujer se me acerca y se sienta en el borde de mi cama, yo muevo las piernas para que tenga más espacio. Veo que al observar mi expresión de curiosidad suelta un largo y profundo suspiro.

-Supongo que sigues sin recordar nada, ¿verdad?

-Disculpe, ¿pero de que me está usted hablando?

La mujer vuelve a suspirar y entonces me explica una larga historia. Resulta que me llamo Ignasi, tengo 17 años y llevo hospitalizado seis meses en la Unidad de Cuidados Intensivos, la razón es que sufrí un accidente de tráfico, cayendo desde un acantilado a más de treinta metros al mar. También me explica que cada día que me levanto mi cerebro borra por completo mis recuerdos y memoria, es una extraña enfermedad conocida como el Síndrome de Susac, la cual aun no tiene cura. Cada día me han de volver a explicar quien soy y que me ha pasado. He de volver ha aprender a hacer las cosas más básicas, he de re-aprender a vivir.

Cuando la mujer finaliza su monologo, mi cabeza me empieza a dar vueltas, y de repente, un torrente de imágenes fugaces empiezan a pasar por delante de mis ojos. Una música muy fuerte y un vaso de alcohol en la mano. Sentado en un coche con cuatro amigos cantando una canción al máximo volumen. Un giro de volante muy brusco acompañado por chillidos y gritos de horror. Un choque contra una valla de madera. Una caída al vacío. El choque de un coche contra el mar. Y por ultimo, el sonido de la sirena de una ambulancia.

Cuando la cabeza deja de darme vueltas y las imágenes se detienen y desaparecen por completo veo que me he desmayado, y que el tiempo ha seguido avanzando y por la ventana entra la amarillenta luz de una tarde de verano.

Noto que alguien me coge de la mano, me giro a ver quien es, me encuentro con una mujer de pelo castaño y ojos verdes, podría decir que tiene unos treinta y cinco años. Cuando la miro a la cara ella esboza una sonrisa.

-Buenos dias Ignasi. -me dice la mujer.

Y yo, sin controlar mis palabras le digo algo que hace que la sonrisa se le desvanezca de la cara:

-¿Quién es usted?

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Espero que os haya gustado este pequeño relato escrito a medianoche, fruto de una charla que nos dio un chico paraplégico en el instituto para concienciarnos de las consecuencias de la conducción temeraria, y nos explico el caso de un chico que sufría esta enfermedad que provocaba que sus recuerdos fuesen borrados cada noche, ya que el cerebro no era capaz de guardarlos (Síndrome de Susac).

Repito, espero que os haya gustado y gracias por gastar un poco de tiempo en este blog de un adolescente majareta =)

#Xavi

29 enero, 2012

Relatos cortos

Bien, os traigo otra noticia: Iré alternando los que vendrían a ser los capítulos de "Una razón para vivir" junto con pequeños fragmentos o textos escritos por mí. Estos textos serán situaciones reales de la vida, quizá no las mejores (Bullying, autolesiones, desamor...) Pero es una idea para concienciarnos de que no todo es de color rosa con pajaritos.

Espero que la idea no os horrorice, pero es un pensamiento que he tenido, textos para hacer sentir a la gente que no esta sola, que siempre hay y habrá alguien apoyándoles y ofreciéndoles su sonrisa,un hombro sobre el que llorar, un cuerpo para abrazar...

Así que en el próximo post, tendréis o bien un capitulo nuevo, o un texto :)

#Rive B.C.

20 enero, 2012

Una razón para vivir

Tranquilos tranquilos! Esto no es lo que parece, así que deja el móvil donde estaba!

Os vengo a hablar de el inicio de mi próxima historia Bloggera, el titulo de esa historia es el titulo de esta entrada: "Una razón para vivir"

Aquí os paso su breve resumen:

" Alacrán, un chico de 18 años escasos, empieza a sentirse reprimido por la sociedad en la que vive, con lo cual, tras la ultima gota que colma el vaso, decide huir de su casa en busca de una verdadera razón para vivir...
Su búsqueda empezará en su ciudad natal: Barcelona, capital de las tiendas y las luces de Cataluña. Su destino es conseguir llegar a Andorra, y allí poder reunir el dinero suficiente para ir a vivir lejos, muy lejos de su hogar. Lo que no sabe es que algo, o alguien, impedirá que llegue a su destino... "

*Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad, el autor de este libro solamente ha creado una historia de ficción, no recomendada para menores de 12 años, puede contener escenas violentas que no deben de ser imitadas o lenguaje obsceno*

Nos vemos en la siguiente entrada! ;D

Rive B.C. #