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09 marzo, 2012

¿Realidad? No, gracias.

Tú, si tú, te voy a hacer una sencilla pregunta, muy fácil de responder: ¿A ti te gusta leer?
Piensa bien la respuesta, tómate tu tiempo, quiero que reflexiones sobre lo que me quieres contestar. Si yo ahora te enseñase un libro, ¿Tú qué verías? Seguramente me responderias que un libro, diciéndome su titulo. Pero yo no veo eso.

Si yo miro un libro, veo un nuevo mundo, con millones de lugares y rincones para descubrir y explorar, un lugar dónde quizá la magia sea lo natural, dónde pueda respirar el olor de las flores, dónde compartir mi angustia y mis ansias de libertad con esos personajes que, según muchas personas, son inexistentes. Puedes ser irreales, imaginarios, pero ellos han llegado a compartir mis ansias, las cosas que me hacían daño, he llorado con ellos y por culpa de ellos, y quizá, incluso de alguno puedas llegar a enamorarte.

Así que si ya has reflexionado tu respuesta, dime: ¿Tú que ves en un libro?

02 marzo, 2012

Empezar de cero, cada día.

El sonido de unas pesadas cortinas se oye de fondo en la habitación y una luz cegadora me obliga a abrir con pesadez y lentitud los párpados. Todo lo que veo a mi alrededor es totalmente blanco, así que he de pestañear varias veces para que mi vista se acostumbre a este exceso de luz.
Cuando la vista consigue identificar formas y colores, miro a mi alrededor, y puedo observar que estoy en una habitación totalmente blanca, a excepción de un par de cuadros que algún pintor dibujó un día que andaba falto de inspiración.

De repente mi oído escucha una serie de pitidos y sonidos de máquinas, y noto un ligero dolor en el antebrazo derecho, dirijo mi mirada a ese punto y lo que observo me horroriza: de mi brazo sale una aguja que me inyecta una sustancia via intravenosa, los pitidos de las maquinas en realidad son una delgada linea con ondulaciones, intento moverme, pero no puedo, noto que estoy amarrado a esta cama, y entonces me doy cuenta de dónde estoy, en el hospital. Frente de mí hay un espejo de cuerpo entero, dónde veo reflejado un chico de pelo castaño y ojos de color miel que me mira con un tono curioso en sus ojos, observo que tiene una venda que le rodea parte de la cabeza, ¿quién será ese chico?

La persona que ha dejado que la luz entrase se trata de una mujer de unos cuarenta años, con el pelo de un tono cobrizo y una cara surcada de arrugas para ser tan joven, viste una bata blanca y unos pantalones del mismo tono, mete sus manos en los bolsillos y me mira de arriba a abajo.

-Veo que ya has despertado Ignasi, - dice en con una voz tranquila, ¿quien es ese tal Ignasi? - ¿has pasado una buena noche?

Como seguramente no esté hablando conmigo, no respondo a la pregunta que ha hecho, entonces la mujer se me acerca y se sienta en el borde de mi cama, yo muevo las piernas para que tenga más espacio. Veo que al observar mi expresión de curiosidad suelta un largo y profundo suspiro.

-Supongo que sigues sin recordar nada, ¿verdad?

-Disculpe, ¿pero de que me está usted hablando?

La mujer vuelve a suspirar y entonces me explica una larga historia. Resulta que me llamo Ignasi, tengo 17 años y llevo hospitalizado seis meses en la Unidad de Cuidados Intensivos, la razón es que sufrí un accidente de tráfico, cayendo desde un acantilado a más de treinta metros al mar. También me explica que cada día que me levanto mi cerebro borra por completo mis recuerdos y memoria, es una extraña enfermedad conocida como el Síndrome de Susac, la cual aun no tiene cura. Cada día me han de volver a explicar quien soy y que me ha pasado. He de volver ha aprender a hacer las cosas más básicas, he de re-aprender a vivir.

Cuando la mujer finaliza su monologo, mi cabeza me empieza a dar vueltas, y de repente, un torrente de imágenes fugaces empiezan a pasar por delante de mis ojos. Una música muy fuerte y un vaso de alcohol en la mano. Sentado en un coche con cuatro amigos cantando una canción al máximo volumen. Un giro de volante muy brusco acompañado por chillidos y gritos de horror. Un choque contra una valla de madera. Una caída al vacío. El choque de un coche contra el mar. Y por ultimo, el sonido de la sirena de una ambulancia.

Cuando la cabeza deja de darme vueltas y las imágenes se detienen y desaparecen por completo veo que me he desmayado, y que el tiempo ha seguido avanzando y por la ventana entra la amarillenta luz de una tarde de verano.

Noto que alguien me coge de la mano, me giro a ver quien es, me encuentro con una mujer de pelo castaño y ojos verdes, podría decir que tiene unos treinta y cinco años. Cuando la miro a la cara ella esboza una sonrisa.

-Buenos dias Ignasi. -me dice la mujer.

Y yo, sin controlar mis palabras le digo algo que hace que la sonrisa se le desvanezca de la cara:

-¿Quién es usted?

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Espero que os haya gustado este pequeño relato escrito a medianoche, fruto de una charla que nos dio un chico paraplégico en el instituto para concienciarnos de las consecuencias de la conducción temeraria, y nos explico el caso de un chico que sufría esta enfermedad que provocaba que sus recuerdos fuesen borrados cada noche, ya que el cerebro no era capaz de guardarlos (Síndrome de Susac).

Repito, espero que os haya gustado y gracias por gastar un poco de tiempo en este blog de un adolescente majareta =)

#Xavi