Visitas al Blog

23 septiembre, 2012

Life isn't easy. 2.

Comenzamos a caminar en dirección al instituto, me gustaba caminar con Chloe porque era de esas personas que no necesitan estar constantemente hablando contigo, los silencios con ella son muy cómodos.

Al cabo de diez minutos llegaron a la verja del instituto. No era un lugar muy grande, tenía tres plantas y sólo podía albergar unos quinientos estudiantes, lo cual era mucho para ser un instituto de pueblo, pero poco comparado con los institutos de ciudad.

Alan guardó los auriculares en el bolsillo de la sudadera y metió las manos. Él y Chloe cruzaron el patio a paso ligero, no por miedo a que nadie les atacase, sino porque eran considerados los "raritos" del instituto. 

A unos cinco metros de la puerta del edificio alguien le pegó un empujón a Alan, éste se giró para ver quién había sido y se encontró con un chico de un metro noventa, rubio, ojos oscuros, musculoso y vestido con ropa muy cara. No podía ser otra persona que Claus.

-Aparta, imbécil -dijo.

Alan bajó la mirada y se apartó del camino del enorme chico, pero Chloe avanzó y se plantó en medio de la puerta.

-¿Y si a mi no me da la gana de que pases? -dijo ella con aire desafiante.

-Pues... Eh... Yo... -Claus se había quedado algo sorprendido por la actitud de la chica.

-Entonces yo te daré una bofetada, vagabunda -dijo una voz femenina detrás del alto chico.

Tras de Claus apareció una chica alta y delgada, pelo rubio largo y ondulado, facciones faciales perfectas, vestimenta semejante a la de Claus en cuanto a calidad y precio. La rubia mostraba una sonrisa burlona.

-No te metas en esto Samantha -dijo Chloe, sin abandonar su posición desafiante.

-Me meteré si me sale de las narices, perroflauta asquerosa -contestó la rubia.

Alan levantó la cabeza de golpe y miró fijamente a Samantha.

-N-no le digas e-eso... -susurró.

-¿Has dicho algo enano? -dijo ella.

-Q-que n-no te metas c-con e-ella...

-¿Es que acaso prefieres que me meta contigo, maricón? -soltó Samantha con tono burlón- ¿Por cuánto dices que cobras la mamada?

Alan abrió los ojos como platos y su expresión tomó un tono de miedo ante esa frase.

-Oh... ¿Es que te he descubierto? No es difícil, pierdes más aceite que un coche viejo, marica.

Lo siguiente que pasó a continuación fue muy rápido: Claus estalló en carcajadas, Samantha se quedó mirando fijamente a Alan, éste salió a correr en dirección contraria a ellos. Y Chloe le dio un bofetón a Samantha antes de salir corriendo tras de Alan.

Alan no lo podía creer, pensaba que nadie encontraría nunca su cuenta de Twitter o Tumblr, donde era él mismo abiertamente y sin que nadie le juzgase, pero fue inocente, mucho, se confió  y ahora le acaban de hacer daño, y lo peor es que Samantha se lo contará a todo el instituto.

Él nunca había sido de los "populares", siempre había sido ignorado y nadie le decía nada, pero si difundían que era homosexual... Iba a ser su fin... Su pueblo siempre había sido muy homófobico y no aceptaban nada que fuese raro en lo más mínimo.

Llegó a la otra punta del patio, entre unos árboles, y ya no pudo aguantar más, cayó al suelo y estalló en lágrimas. Chloe llegó unos segundos más tarde y le abrazo, repitiendo una y otra vez "Tranquilo, pequeño, todo saldrá bien".

Pero él sabía que eso no podía salir bien.

__________________________________________________
En fin, este ha sido el segundo capítulo, a mi no me termina de convencer mucho la escena de la "pelea", pero espero que al menos vosotros lo disfrutéis y tal :3
#Rive

Life isn't easy. 1.

"Un corte. Otro corte más. Este era el tercer corte que se hacía en el brazo, la sangre empezó a salir de las heridas que se había hecho con esas tijeras. Ah, sus queridas y antiguas tijeras, culpables de la mayoría de heridas de sus brazos. En realidad le hacía mucho daño todo aquello, pero esa sensación la disfrutaba, le gustaba, le hacía sentirse vivo y era lo único que podía controlar en su vida.
Tiro las tijeras a un lado y empezó a hacer presión sobre las heridas, al cabo de un rato dejaron de sangrar, cuando la sangre coaguló lo suficiente, se bajo las mangas de la camiseta, lavó las tijeras y sus manos y salió del cuarto de baño, sin hacer ningún ruido. "

El despertador rompió su sueño y abrir con pesadez sus ojos, parpadeó varias veces para acostumbrarse a la semioscuridad de su habitación y apagó el dichoso cacharro. Se sentó de piernas cruzadas en su cama y miró que hora era.

Las siete de la mañana, era el primer día de Bachillerato, ahora lo recordaba, por eso fue anoche a las cuatro de la madrugada al cuarto de baño, estaba demasiado nervioso y se sentía fatal consigo mismo. Miró las mangas de la camiseta, que le llegaban hasta las puntas de los dedos, y se percató de que se habían manchado ligeramente de sangre, no importaba, se las llevaría a Chloe y ella las lavaría, así no tenia que darle explicaciones a sus padres.

Fue al cuarto de baño, se dio una rápida ducha simplemente para peinarse bien su preciado y moreno flequillo, el cual le llegaba hasta los ojos. Salió de la ducha y se miró al espejo: se le empezaban a marcar las costillas, pero aun así él sentía que le sobraba peso. No se acababa de sentir bien con su cuerpo.

Se puso ropa interior limpia y volvió a su cuarto, abrió la ventana y la cerró de inmediato por el frío. Acababa de empezar Septiembre y ya hacía mucho frío, así que se puso una sudadera azul que le iba grande, unos pitillos negros y unas Vans de color parecido a la sudadera, abrió uno de los cajones de la mesita de noche y cogió un gorro de color blanco, se lo puso y se volvió a mirar al espejo. Era uno de los escasos puntos buenos que tenía, le quedaban bien los gorros.

Abrió la mochila del instituto, metió la camiseta con manchas de sangre, se colgó la mochila al hombro y bajó las escaleras, su madre le esperaba en la cocina con un par de tostadas y un zumo de naranja.

-Alan, ¿quieres desay...

-No, paso, ya me dará algo Chloe de camino al instituto -le cortó el chico.

-Está bien... No te retrases a la hora de volver -contestó ella.

-Si mamá -dijo Alan cerrando la puerta tras de si.

Saco sus auriculares y se los encasquetó en las orejas, bajo el gorro, puso el aleatorio de su móvil y comenzó a sonar "Monument" de ADTR, buena canción para comenzar el día.
Caminó unas cuántas calles repletas de casas unifamiliares y allí en la esquina, sentada en un banco con un abrigo negro, guantes cortados por los dedos, unas Converse verdes muy características y sus cascos en las orejas, estaba Chloe.

-Buenos días -dijo Alan.

Chloe se quitó los cascos, miró a Alan a los ojos y dijo:
-Buenas, enano.

-¡Eh! Que no soy tan bajo, mido un metro setenta -dijo molesto el chico.

-Lo sé, pero como yo y la mayoría de gente medimos más que tu, eres un enano -contestó ella.

-Te he traído una camiseta para que me la laves -y Alan sacó de su mochila la camiseta.

-¿Otra vez? ¿Cuántos han sido? -dijo Chloe mientras observaba las largas mangas de la prenda.

-Solamente tres...

-En fin, menos mal que vivo sola, sino ya me dirás tu quién te iba a lavar las manchas de sangre... -y guardó la camiseta en su mochila- Esta tarde tendremos que hablar Alan.

-Ya, de momento vamos camino del instituto que no me apetece llegar tarde a esa cárcel.

_____________________________________________________
Me apetecía escribir esto, sí durará unos cuántos capítulos, y sí, sé que tengo Carbón y Mar en pausa, pero es que con esa historia no me llega ninguna idea nueva, así que subo esto.
Supongo que refleja bastante bien la vida de algunas personas, espero que lo disfrutéis.
#Rive.