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28 octubre, 2012

Life isn't easy. 4.

Alan leyó varias veces la nota hasta asimilar por completo su mensaje, después de eso, cogió un lápiz y escribió en el reverso:

"¿Cómo sabes que esa chica me ha insultado?" Y le paso la nota a su compañero.

El chico cogió el papel, lo leyó y esbozo una sonrisa de triunfo, acto seguido arrancó un nuevo pedazo de papel y escribió un corto mensaje, y se lo pasó a Alan:

"Sé leer los labios de la gente. Perdón por la descortesía, mi nombre es Ethan."

Alan repitió la operación de escribir un mensaje en el reverso de la nota:

"Creo que no me hace falta ninguna presentación después del numerito de hace un rato."

Ethan recogió la nota y al acabar de leerla volvió a sonreír la broma de el moreno, empezó a escribir un mensaje, pero la campana sonó en ese momento, así que Alan recogió su mochila del suelo y salió pitando de la clase sin ni siquiera despedirse del rubio.
Al llegar al pasillo vio que Chloe ya le estaba esperando allí, bajaron las escaleras y Alan ya se iba en dirección a la salida pero la chica le tiró del brazo:

-Sé que te he dicho que nos iríamos ahora, pero te voy a obligar a quedarte solo hasta después de la hora de comer, quiero asegurarme de que ingieres algo.

Alan puso mala cara ante aquella proposición pero no le quedó más remedio que aceptarla, así pues caminaron en dirección contraria a la puerta de salida y llegaron a la cafeteria del instituto. Se pusieron en la cola y Chloe cogió una hamburguesa y un refresco, mientras que Alan no cogió más que una manzana y una botella de agua.

-¿Sólo vas a comer eso? -preguntó Chloe, aunque ya conocía la respuesta.

-Sí, y tienes suerte de que vaya a comer alguna cosa -contestó Alan de forma cortante.

Pagaron la comida y se sentaron en una de las mesas más apartadas de allí, el chico empezó a pegar pequeños mordiscos a la manzana y dar sorbitos al agua, a todo esto Chloe lo observaba atentamente mientras comía.
Al cabo de unos diez minutos Alan observa que Ethan está sentado un par de mesas a la izquierda, y además le está observando con una mirada curiosa.

-Voy a lavarme los dientes Chloe.

-¿Qué? Tu nunca te lavas los dient... -pero no pudo acabar la frase porque Alan ya estaba de camino a los lavabos, y Chloe sabía perfectamente lo que iba a hacer.

Pero la chica no se dio cuenta de que Ethan se había levantado y seguía a Alan a una cierta distancia. El moreno entró en el baño y se cerró en uno de los cubículos, y nada más echar el pestillo la primera arcada le vino, cayó de rodillas enfrente de la taza con las manos apoyadas en ella, las arcadas se sucedían una tras otra hasta que al final vomitó lo poco que había comido. Después de relajarse y que todo su organismo volviese a un estado "normal", Alan salió del cubículo y se enjuagó la boca y mojó la cara, metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó un chicle de menta para combatir el posible mal olor de aliento.

Pero no se dio cuenta de que cierto chico rubio ceniza le había estado observando durante todo ese período de tiempo, Alan miró fijamente a los ojos de Ethan y este dijo:

-¿Por qué lo has hecho?
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Sé que este capítulo es más corto que los anteriores, pero también es un poco más intenso, así que en cierta manera se "equilibra", espero que lo hayáis disfrutado, y no olvidéis dejarme vuestra opinión en los comentarios.

#Rive

26 octubre, 2012

Life isn't easy. 3.

Estaba temblando, entre los brazos de Chloe, rodeado por su amiga. Pero Alan sentía que el mundo se le caía encima, su vida se desmoronaba ante él y no podía hacer nada para evitarlo. Quería gritar, deshacerse de ese nudo en la garganta, y empezó a morderse los puños.

-¡Alan! ¡ALAN! -gritó Chloe cuándo vio que de tanto mordisco comenzaban a sangrar los puños del chico.

El chico ahogó los gritos contra sus puños, y así, al cabo de un rato, empezó a calmarse, tan sólo sollozaba de forma silenciosa.
¿Qué pasaría ahora? ¿Se dedicaría Samantha a explicarle a todo el mundo lo que había descubierto? ¿Y si sus padres se enteran? Eso supondría el fin de la "vida" de Alan.

-¿Quieres que nos vayamos a mi casa? No tienes porque entrar al instituto -preguntó la chica de forma cariñosa.

Alan negó con la cabeza, y con algo de esfuerzo debido a que sus músculos estaban algo agarrotados se levantó del suelo, se quitó la tierra de la ropa, saco un paquete de tabaco y un mechero.

-Un cigarrillo y entramos, Chloe -dijo mientras encendía el cigarro.

Fumó despacio y sin prisa alguna, disfrutando de la calma que sentía cada vez que expulsaba el humo de su cuerpo, sentía que eso, aunque lo matase, le hacía sentirse vivo. Que irónico todo.
Al acabar, tiró la colilla al suelo y la apagó, recogió su mochila del suelo y comenzó a caminar con lentitud hacia el edificio.

Chloe siguió al chico, el patio estaba vacío, obviamente todo el mundo ya debía de estar mirando las listas y sentándose en sus nuevas clases, habían transcurrido diez largos minutos.

Entraron al instituto, echaron una mirada rápida a las listas y vieron que sus clases eran adyacentes, así que los dos subieron hasta el tercer piso, Alan iba a entrar a su aula pero Chloe le cogió del brazo:

-Por favor, aguanta, sólo son dos horas, tras eso, saldremos pitando de aquí.

Alan asintió y abrió la puerta del aula y entró, el profesor se le quedó mirando fijamente y dijo con cierto tono de desprecio:

-¿Su nombre?

-Alan, señor.

-Siéntese en el único sitio que queda disponible, caballero -y señaló un pupitre al final del aula, Alan miró en la dirección que señalaba y vio a su compañero de pupitre.

Era un chico alto (o eso pudo apreciar), su cabello era rubio ceniza y sus ojos de un azul muy parecido al del mar, los cuales le miraban fijamente, era de rasgos finos y, a su parecer, a Alan le pareció muy atractivo. El chico en cuestión vestía de manera semejante a Alan: una sudadera de color negro, unos tejanos bastante gastados y rasgados, y unas Converse de color azul marino.

-¿Cuánto debemos esperar para que se siente? -dijo el profesor de manera impaciente.

Alan miró al profesor y se sonrojó un poco a causa de la vergüenza y reprimenda, así que avanzó lentamente hacía el pupitre, con tal mala suerte de pasar por al lado de Samantha. La rubia le hizo la zancadilla a Alan y el chico cayó de bruces al suelo, lo cuál provocó las risas de todos sus compañeros.

-¡Caballero! ¿Se encuentra bien? -exclamó el profesor, a lo que Alan asintió debilmente con la cabeza.

Se levantó del suelo con algo de esfuerzo y Samantha susurró algo que solo podían escuchar ellos dos:

-Ten cuidado y no te resbales con el aceite, marica.

Alan le echó una mirada fulminante y en un par de pasos rápidos se plantó en el pupitre y se sentó, miró un momento a su compañero de pupitre y este le dedicó una tímida sonrisa.

-Muy bien, como iba diciendo antes de la interrupción y singular actuación del señor Alan, este curso...

Alan desconectó totalmente de la realidad, encendió su MP4 y puso la música a un volumen que sólo él podía escuchar. Estuvo así un buen rato hasta que un codazo del oji-azul le sacó de su mundo y le hizo volver a la realidad, y vio que delante suyo había una pequeña nota, que escrita con una caligrafía muy bonita decía:

"¿Por qué esa chica te ha tirado al suelo y te ha insultado?"
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Como siempre digo, espero que os haya gustado, y por favor dejad vuestros comentarios y opiniones para saber que cosas corregir o donde mejorar :)
#Rive